¡Derrotar la dictadura y lograr democracia soberana!
¡Derrotar la dictadura y lograr
democracia soberana!
Vía estratégica inmediata
propuesta por la ASD a todas las fuerzas políticas del país y al pueblo venezolano.
En dónde estamos:
Hemos entrado en una nueva fase, marcada por dos eventos decisivos. Esta suerte de paréntesis histórico nace con el desconocimiento de la soberanía popular el 28J de 2024 y culmina con la intervención militar estadounidense del 3 de enero de 2026. El primero es la materialización del largo proceso de construcción de una dictadura delictiva con rasgos fascistas, que abolió el modelo democrático de nuestra Constitución. El segundo, una intervención militar imperialista que responde a la renovada estrategia de EEUU de controlar su “patio trasero”, y que ha resultado muy conveniente para la continuidad del mismo grupo delincuencial en el poder.
En los antecedentes está su explicación. Mediante el ensamblaje de una legislación írrita se conculcaron todos los derechos ciudadanos y, al mismo tiempo, se facilitó un proceso opaco, sistemático y sostenido de entrega de nuestra soberanía y riquezas nacionales a los grandes capitales transnacionales, hasta convertir al país en jugoso botín que se disputan los imperialismos chino, ruso y estadounidense, con el concurso de los regímenes cubano e irani; todo a fin de preservar el poder y saquear la nación en nombre de un falso socialismo.
La intervención militar estadounidense, epílogo de este acelerado período destructivo, fue una violación de los principios fundamentales del Derecho Internacional y la soberanía y la concreción de una capitulación vergonzosa que convirtió, en una sola madrugada, un régimen que vociferaba un falso antiimperialismo, en la continuidad de una dictadura tutelada, que ahora representa los intereses del mismo imperialismo al que juraba enfrentar.
Este condensado lapso evidencia un quiebre/agotamiento dentro de la cúpula del régimen. El sector que desplazó a Maduro y Flores, con gran diligencia, desmontó el nacionalismo petrolero y minero que, de palabra y bajo un esquema impositivo y de regalías, aún subsistía como vago recordatorio soberano en el ordenamiento jurídico de la Nación, incluida la Constitución. Y por si hubiera dudas, han sustituido también y en un plumazo, el tutelaje de la inteligencia político militar de los cubanos y rusos, por el de los agentes de la CIA y el FBI, incluyendo en su recepción una impecable y lisonjera alfombra roja.
Esta nueva fase histórica a la que arribamos en la peor forma como pueblo y como nación, coincide con el avance de un nuevo orden internacional. La voracidad de los imperialismos que se reparten el mundo, tiene un desarrollo concreto en América Latina. EEUU retomar su vieja política del “gran garrote” (Big Stick) y sistematiza sus pretensiones en la doctrina “Donroe”, con la que reafirma su definición de la región nuestramericana como su “patio trasero” y hace públicas sus aspiraciones de dominación en el continente, buscando acabar con la incidencia de China en la región. Para Nuestra América esto implicará inevitablemente una nueva era de luchas en defensa y reafirmación de nuestras soberanías, y nos coloca a los venezolanos en una encrucijada sumamente controversial.
Lo que debemos conquistar:
En este contexto, a los venezolanos se nos presenta la necesidad de que esta nueva fase signifique el fin de la cúpula civil-militar que usurpa el poder. Esta tendencia política, cuyos rasgos populistas, fascistas, autoritarios y delincuenciales alcanzaron su clímax en la destrucción de la nación en todos los órdenes, ha quedado sin proyecto político viable ante la contradicción insalvable entre su retórica antiimperialista y su actuación mansa ante los designios de Trump.
Hoy, el grupo gobernante es una macolla de burócratas, militares y policías cuya única posibilidad de mantenerse en el poder es como administradores de su nuevo capataz, mediante el ejercicio de la violencia del Estado contra el pueblo, acentuando sus rasgos fascistas y criminales. De este modo, se hace inevitable que sus nuevos tutores imperialistas se conviertan en cómplices y corresponsables de lo que hagan sus subyugados. Cada paso criminal que den será también un acto criminal de sus tutores.
Por ello, para los venezolanos es existencialmente necesario impulsar una transición hacia una democracia soberana, en la que se retome la vigencia de los principios, garantías y derechos de la Constitución de 1999. Pero esta lucha se dará ahora bajo la dominación estadounidense (instrumentada a través del chavismo en el poder), que ha presentado su “plan de tres etapas: estabilización, recuperación y transición”, lo que nos obliga a una lucha general en dos órdenes: rescate de la soberanía popular y conquista de la soberanía nacional de forma simultánea, indisoluble y como parte de un mismo proceso.
Es evidente que los intereses del imperialismo estadounidense se concentran en el control sobre nuestras riquezas minerales y no en las legítimas aspiraciones democráticas y de justicia social de nuestro pueblo. Por tanto, existe el muy elevado riesgo de permanencia indefinida de esta dictadura tutelada y de ese chavismo burocrático en funciones que, como modelo de negocios, profundiza en un proyecto desnacionalizador que puede conducirnos a la abolición total de la soberanía nacional y popular, para adoptar el peor esquema colonial que pueda citarse en la historia. Incluso, de llegar a convertirnos en una vulgar colonia o factoría, bajo la regencia directa de un gobierno extranjero.
Por tanto, el objetivo inmediato e impostergable es salir de la dictadura y conquistar la soberanía nacional, ahora sí, en su sentido más completo. Hoy, luchar por la soberanía nacional es, de suyo, defender la soberanía popular y viceversa, en tanto que es el pueblo quien debe ejercer la soberanía territorial mediante sus actos.
El planteamiento práctico:
Para la Alianza por la Soberanía
y la Democracia (ASD), hacer valer los resultados electorales del 28 de julio
de 2024 como origen de este paréntesis histórico, debe y puede expresarse de
dos modos: Respetar la voluntad popular emanada mediante la última elección
del 28J de 2024; o hacerla valer nuevamente mediante la convocatoria inmediata
de un nuevo proceso electoral que conduzca a la legitimación y recomposición de
todos los poderes del Estado, que son expresión de dicha soberanía. Esto
es, la elección de todos los poderes ejecutivos y legislativos del país.
Por tanto, la propuesta práctica
no pudiera ser otra que el impulso de un gran acuerdo nacional (o la
determinación firme y decidida de avanzar), en la creación de un Consejo
Nacional Electoral accidental (ad hoc), cuya única misión sea el
restablecimiento del hilo democrático, con los objetivos antes descritos, en
apego al texto constitucional, que establece todas las formas y lapsos
soberanos para este asunto.
En cualquier caso, se trata de acelerar el proceso democratizador y de reinstitucionalización de la República, rescatando el papel de la soberanía popular en la elección libre de su mandato y destino, para evitar a toda costa su disolución y la perpetuación de su saqueo, nacional y extranjero.
Para alcanzar este objetivo, democratizador y soberano, que, como hemos dicho, supone derrotar la dictadura, es vital la unidad de todas las fuerzas democráticas y patrióticas del país, que los trabajadores y el pueblo asuman el protagonismo una vez más, abrazando este propósito como parte de la lucha por sus propias reivindicaciones.
Debemos, entonces, avanzar en
el rescate de la Carta Magna y el sentido constitutivo soberano de la Nación,
logrando en primer lugar y de forma inmediata:
- Libertad de todos los presos políticos.
- Anulación de todos los miles de juicios políticos que se mantienen contra ciudadanos excarcelados.
- Cierre de los Centros de Tortura.
Ninguna de estas medidas debe
depender ni estar atada a la Ley de Amnistía ni de medidas parciales que
no garanticen la verdadera liberación de los encarcelados y perseguidos en el
país. Además, se debe procurar un plan de emergencia para la atención
psicosocial de las víctimas y familias víctimas de la represión durante este
período.
Medidas inmediatas tras la
liberación:
- Derogación de todas las leyes violadoras de la Constitución que han configurado el carácter dictatorial de los gobiernos de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez: Decreto de Conmoción Nacional, Ley contra el Odio, Ley contra el Terrorismo, Ley contra las ONG, Ley “Simón Bolívar”, Ley Antibloqueo y otras.
- Juicio a responsables directos y a toda la cadena de mando en la persecución, secuestro y tortura de ciudadanos en el país.
- Devolución y/o reparación de los bienes personales que los cuerpos policiales y/o militares hayan saqueado en viviendas de los presos políticos y sus familias.
Principio de no repetición. Estas
conquistas deben ir seguidas en lo inmediato del desmontaje de la estructura
represiva que posibilitó la dictadura. A saber:
- Disolución inmediata del DGCIM y del SEBIN y reconstrucción de toda la estructura de inteligencia policial y militar de la nación, bajo el mandato de los principios internacionales de respeto a derechos y garantías.
- Renuncia o destitución del Fiscal General de la (ex) República.
- Restitución de la libertad de asociación, reunión y manifestación pacífica.
- Garantía y restitución de la plena libertad de prensa, comunicación e información, mediante la reapertura de todos los medios de comunicación cerrados, seguido de la devolución de todos los equipos e inmuebles incautados y la restitución de la libertad en internet mediante la eliminación de bloqueos a redes y medios de expresión y comunicación.
- Garantía para el retorno del exilio: El regreso de los exiliados es vital para la recomposición de las fuerzas soberanas del pueblo. Rechazar las medidas, normas o leyes que pongan trabas al regreso de los migrantes.
- Restitución de los partidos políticos: Luchar por la devolución de las tarjetas y la autonomía de las organizaciones que fueron secuestradas o sustituidas por las autoridades. Permitir la legalización de los partidos políticos a los cuales se les ha negado.
Estas libertades democráticas
tienen como objeto la restitución de todos los derechos conculcados en este
período. Por ello, es fundamental una lucha social y sostenida por
lograr:
- Recuperación del Salario como figura laboral consagrada en la Constitución, junto con la recuperación de todos los derechos laborales que se confiscaron mediante el memorándum 2792, el Instructivo Onapre y otros mecanismos.
- Fijación del salario mínimo acorde a la canasta básica tal como indica el Artículo 91 y respeto a las cláusulas progresivas de protección de los trabajadores.
- Entrega inmediata de los presupuestos en correspondencia con estándares internacionales, destinados a todo el Sistema Educativo, el Sistema de Salud y rescate de Servicios Públicos principales en toda Venezuela.
Nos proponemos, para todo lo
anterior, el impulso de una amplia confluencia política de los sectores de
oposición dispuestos a estos objetivos y luchas inmediatas que, junto a los
partidos políticos, personalidades, movimientos sociales, sindicatos, gremios,
organizaciones de DDHH, sectores culturales y académicos y todas las
expresiones de la sociedad civil, avancemos en acciones coordinadas,
sistemáticas y firmes en función de conquistar la soberanía nacional y construir la
democracia soberana.
¡Echemos el miedo a la espalda y
salvemos la patria!
Caracas, 24 de febrero de 2026
Alianza por la Soberanía y la Democracia - ASD

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